Hoy, comunicar es ¿más fácil?

“Cuando aprendemos a hablar, mucho nos llega por contexto, hay reglas, situacionales que exigen la vivencia y observación para ser entendidas. Un poco como sucede con los juegos de cartas: te pueden recitar las reglas varias veces, pero entiendes cuando los juegas. Con el lenguaje sucede lo mismo. Por eso, a los algoritmos les va a costar mucho entender frases con doble o triple sentido”. Ophelia Pastrana, Tecnóloga, Física e Influencer

 Ser cualquier cosa que tenga que ver con la comunicación ha estado mucho tiempo “de moda”. Hay quien piensa que cualquier profesión de este tipo es por demás fácil de estudiar y ejecutar y, en pleno 2018, las redes sociales han dado como resultado -casi dado a luz- a muchos comunicadores que se autonombran “profesionales de la comunicación” de facto, lo cual no está mal, aunque tampoco bien; vamos por partes:

Reconozco los grandes escaparates que la digitalización nos ha puesto enfrente y las muchas habilidades y/o talentos de varios de estos comunicadores, pero nada es tan sencillo como parece -o como queremos creer que es-. Todos usamos la palabra “comunicación” tanto que su significado, tal vez, nos parece obvio. Nos comunicamos a diario, es cierto, pero el que este proceso sea efectivo y/o genere los resultados que queremos, eso es distinto, y más cuando ocupamos dicho concepto como una herramienta para hacer crecer una empresa, sea del tamaño que sea –tú puedes ser una empresa, tu empresa-.

La comunicación, trasladada a una estrategia de marketing, ha sido siempre una de las piedras angulares para el crecimiento de cualquier marca, no obstante, últimamente nos bombardean tantas nuevas palabras que gritan “tecnología”, que es fácil desviarse del punto clave, el cual nos lleva a dos acciones familiares y cotidianas, hasta podríamos considerarlas “tontas” por básicas -y, pese a todo, siguen sin ser fáciles-: escuchar y analizar.

Los nuevos canales de comunicación son opciones que se han sumado al espectro que ya existía, sin embargo, si perdemos de vista los componentes básicos de este proceso -comunicarnos-, por más que tengamos formas para escoger, los resultados de éste serán poco eficaces y, probablemente, estén muy alejados de nuestras expectativas.

Debemos comprender que ser un profesional de la comunicación exige, de una u otra forma, estar atentos a nuestro entorno, escuchar con atención y, lo más importante, leer entre líneas. Si queremos generar una estrategia de comunicación, el análisis humano nunca pasará de moda; es necesario tomar todos los datos -números, gráficas, palabras, deseos, opiniones- a los que hoy tenemos acceso, observarlos y descubrir lo que nos quieren decir.

Cuando leemos entre líneas y nos enteramos de lo que nuestras audiencias nos están diciendo, entonces tenemos las vigas con las cuales podemos construir los caminos hacia todas las tácticas que nos brinda la era digital. El punto es: el análisis no termina aquí y, en realidad, nunca termina.

Vamos del análisis de los productos al análisis de las audiencias y, de ahí, es obligatorio analizar estas tácticas en las que, a veces, nos creemos expertos sólo porque las vemos todos los días -¡ojo!, dije “a veces”; no todos, no siempre, pero pasa con frecuencia, lo he visto de cerca-.

Las tácticas, y sus canales -Publicidad Offline, Publicidad Online, Social Media y demás-, también pueden y deben ser leídas entre líneas. Los profesionales de la comunicación tenemos la obligación de hacer ambas lecturas y convertir lo que obtuvimos de nuestras audiencias en una estrategia dirigida hacia el canal más conveniente, y eso no puede hacerse de otra forma si no es habiendo analizado, previamente, cada una de las tácticas y sus canales, conociéndolas, vibrándolas.

Incluso, me parecería interesante darnos un momento para pensar si realmente este boom de opciones surgidas a partir del avance de la tecnología nos ha facilitado la vida o realmente es lo contrario y nos está exigiendo ser autocríticos y darnos cuenta de que hoy, más que nunca, el proceso -creativo y de comunicación- es más complejo de lo que creemos, aunque al mismo tiempo más retador y atractivo.

Cualquiera que sea parte de un equipo dedicado a la comunicación, esté en el lugar que esté, realice la tarea que realice, debe comprender lo que ya he expuesto y, en particular, cada paso de un proyecto y lo que de éste se obtiene porque, en esa medida, el resultado tendrá mayor calidad.

Sí, la comunicación también es profundidad, números, atención, conocimientos, práctica, actualización, intuición, empatía, prudencia, colaboración, asertividad y, sobre todo, pasión.

 

Karen Reyes
Karen Reyes
karenrt@acsmex.com

Directora de Cuenta; desarrolla, coordina y ejecuta estrategias de comunicación y RP en medios tradicionales y digitales. Cuenta con experiencia en comunicación externa corporativa y marketing.

No Comments

Post A Comment